Artículo escrito por mí en el libro LiveSpeaking, reflexiones y diálogos en torno a la creatividad y el arte
Artículo escrito por mí en el libro LiveSpeaking, reflexiones y diálogos en torno a la creatividad y el arte

Vuelos del alma: la performance como viaje iniciático
Maider Bilbao

Actualmente la performance sigue siendo, en muchos casos, una gran desconocida para el público no especializado. Esto es comprensible ya que por su propia naturaleza escapa a una definición exacta: en ningún momento ha pertenecido a un movimiento artístico determinado, no es una disciplina y no tiene una técnica concreta. Simplemente es arte vivo hecho por los/las artistas.

Esther Ferrer, pionera en España del Performance art, opina que hay tantas teorías y tantas definiciones como performers. Y es que las performances pueden abarcar desde una serie de controlados gestos íntimos que pueden durar unos pocos minutos, hasta un teatro visual a gran escala que puede durar muchas horas; puede haber un guión preparado o puede ser una improvisación espontánea; se pueden presentar de forma individual o colectiva, de forma austera o con medios tecnológicos.

A grandes rasgos se podría decir que una performance es una combinación de un ambiente artístico y una representación teatral en la que el cuerpo del/la artista se transforma en la herramienta de expresión y comunicación por excelencia. Es una obra efímera cuyo resultado nadie conoce y que generalmente solo se presenta una vez, después queda el testimonio: el recorte o artículo de prensa, la fotografía, el vídeo, recuerdos de los participantes, objetos como residuo de la acción.

Por el carácter mediático de la época en la que vivimos, este medio artístico aparece más híbrido que nunca y se extiende a multiplicidad de ámbitos tales como la poesía, el sonido, el arte corporal, la danza, el teatro, las instalaciones, fotografías, videos y las nuevas tecnologías. Todo ello puede formar parte de este nuevo arte performativo, un arte de fuerza y vitalidad que se construye y se transforma in situ, que acentúa las actitudes experimentales y una inclusión aún mayor del sentido de la percepción.

Pero, sin duda, podemos observar un denominador común en todas las performances y es que son la máxima expresión del arte del presente, del aquí y el ahora. Es el arte más vivo, directo y cercano al público que existe y esto es precisamente lo que a mí me apasiona de una performance: vivir y sentir el aquí y el ahora de la acción, entregarme a la más absoluta realidad.

Desde hace años considero la performance un acto cargado de emociones. Es como un viaje iniciático que se expande hacia los demás, un ritual psico-mágico que me permite una transformación personal gracias a la intensidad del momento vivido. Me gusta sentir el contacto con la gente, cruzarnos las miradas mientras me muevo entre la multitud, impregnarme de la carga energética que se genera en el ambiente.

En mi caso, la necesidad de realizar una performance viene de una pulsión vital, de un sentimiento que nace en mi mundo interior y que, mediante la exteriorización en la acción artística, consigue descargarse para llegar a la consciencia. Mi manera de hacer arte es algo que está muy en conexión con mi yo más profundo, por eso en ocasiones puedo cerrar etapas gracias a una performance o intuir cuál es el siguiente camino que voy a recorrer. Proyectando conscientemente ciertas situaciones en la acción directa, éstas se materializan en mi vida con el paso del tiempo.

También me interesa la libertad interdisciplinar que ofrece la performance para mezclar a mi antojo los componentes que van a originar el montaje del ambiente necesario para llevarla a cabo. Aparte de la acción en sí misma, utilizo diversos elementos simbólicos como estructuras escultóricas, objetos, video-creación y sonido, danzas o coreografías, caracterización, iluminación para generar una atmósfera concreta, etcétera.

Yo no ensayo mis performances. No se trata de una coreografía entrenada que ofrezco ante un público cuando la controlo: no es una danza ni es un teatro. Sí que puedo tener una idea o un guión de lo que me gustaría hacer, pero sobre todo improviso y son mis sentimientos de ese momento y el feedback que me ofrecen los/as asistentes, con lo que nace cada performance. Y es tan importante cómo me encuentre y la interacción que me ofrece la audiencia y el entorno, que si estoy a gusto y requiero más tiempo de performance continúo en función de lo que en ese momento siento que necesito hacer: aquí entran de nuevo la intuición, la sensación, la emoción y el sentimiento. Por el contrario, si no estoy a gusto o si percibo que lo que estoy realizando no llega, corto la performance y esta se termina. Esto es vivir el arte de la manera más real que conozco, la improvisación en su máxima expresión. Aprendo mucho de cada performance que hago, me ayuda a conocerme a mí misma y por este motivo considero que es un acto personal absolutamente potente.

Comentaré a continuación dos de estas performances que han supuesto fuertes rituales personales e iniciáticos: “Animal Spirit”, que se realizó en 2007 en el Hudson Valley Center for Contemporary Art en Nueva York, y “Cura do Coraçao”, presentado en verano de 2014 en Viana do Castelo, Portugal.

Tras recibir una beca, viajé a Nueva York a realizar un proyecto artístico y allí surgió “Animal Spirit”, que supuso un punto de inflexión en mi modus operandi artístico. De manera instintiva me interesé por los Nativos Americanos, algo dentro de mí me decía que tenía que ir a las raíces de este sitio y comencé a investigar profundamente a estos primeros habitantes del territorio, the lords of the land, los verdaderos señores de esa tierra.

Fue una investigación de índole antropológica; aprendí dónde y cómo vivían, sus hábitos y costumbres, su profundo respeto por la naturaleza, sus ritos y tradiciones y su manera de vivir y organizarse, siempre dedicada al bien de la gente de la tribu. Además, este estilo de vida estaba inseparablemente ligado a unas creencias espirituales que eran una interpretación de los elementos naturales que los rodeaban, alimentados por sueños y visiones considerados mensajes de los dioses.

Entre estas creencias espirituales me sentí absolutamente fascinada por sus rituales chamanísticos y más concretamente por el ritual de Animal Spirit, un ceremonial para invocar a su animal interior con la finalidad de conseguir la energía y la fuerza de ese animal totémico. Pasé muchos momentos en los lugares que ellos habían utilizado para sus rituales, localizaciones naturales con un fuerte magnetismo energético, y allí me sentaba a meditar y escuchar lo que la tierra me quería decir.

Durante estos paseos recolectaba plumas de aves que veía por el monte, muchas de ellas de águila. Según fue avanzando mi proceso creativo, veía cada vez más claro cuál era mi espíritu animal: señales en mi camino, sueños, textos que me llegaban de manera fortuita, canciones…yo no elegí a mi Animal Spirit, el águila me eligió a mí.

Para esta performance realicé una video-creación donde cuento esta ensoñación, ese encuentro con los Nativos Americanos que me lleva a descubrir a mi animal totémico. Además, para conseguir el entorno que a mí me interesaba generé una instalación de tela elástica transparente, un habitáculo que me permitía establecer un cordón umbilical entre el interior y el exterior; situarme dentro y poder observar lo que ocurría en el exterior y a su vez, el público desde fuera podía ver lo que sucedía dentro de este espacio.

La suavidad del tejido de este habitáculo evoca una piel, realmente funciona como una segunda piel que ofrece conexiones con el útero materno. Simbólicamente es un útero, pero también es un nido. Comienzo en el interior de este nido, tumbada, caracterizada con las plumas que había encontrado en mis paseos, preparada para el ritual nativo americano. Poco a poco me voy incorporando y empiezo a percibir qué es lo más inmediato que tengo en mi entorno, y se trata de esta membrana, de este mundo uterino. Lo toco, lo palpo, lo pulso y me doy cuenta que hay algo más ahí fuera.

Un corte en el sonido, una ruptura musical, es la llamada para salir al exterior. De alguna manera es un salto al vacío, un nacimiento a nivel simbólico personal. Un músico comienza a tocar en directo el birimbao, instrumento africano que marca los movimientos de la danza tribal que realizo entre el público mientras soplo a través de las plumas de mis dedos, tal y como hacían los nativos como ritual de sanación.

Gracias a esta performance tuve un encuentro real con mi Animal Spirit. La fuerza que yo sentí cuando estaba haciendo la danza entre la gente y la energía que se respiraba en el ambiente fue algo impresionante. No solo fue una conexión con mi interior, sino que el intercambio de comunicación con el público generó un enriquecimiento mutuo muy importante.

El último performance que he realizado titulado “Cura do Coraçao”, lo presenté en el patio interior de un antiguo hospital de peregrinos de Viana do Castelo, en Portugal, mientras me encontraba en una residencia artística. En este caso, fue el propio lugar el que me indicó que debía aprovechar esta circunstancia para realizar un ritual de auto-sanación.

El atrezo que utilicé en esta performance constaba de un habitáculo de tela elástica transparente con forma de tipi, tienda cónica utilizada por diferentes tribus nómadas, una serie de cantos redondeados que cogí prestados de la playa -que inserté dentro de unas medias de color blanco, y que yo portaba a modo de “mochila”-, velas a lo largo de todo el espacio y una video-proyección que se proyectaba en una pared del espacio.

La video-creación constaba de imágenes que había grabado durante mi estancia en la residencia artística y mostraba un ritual de protección y de conexión con la madre tierra: árboles moviéndose por el impacto del viento, mares con olas enfurecidas, la naturaleza en su estado más salvaje mientras yo, solemne y totémica, pintaba partes de mi cuerpo y mi rostro a modo de ritual de iniciación para conectarme con mi alma y fortalecer mi espíritu.

El tempo de esta performance fue muy importante. Todo lo que yo realizaba era en cámara lenta extrema, poniendo todo mi sentimiento y concentración en cada acción que desempeñaba. Quería ser realmente consciente de todo lo que estaba sucediendo. El objetivo de esta acción era trabajar el desapego, soltar cadenas y -simbólicamente- liberarme.

Para ello, realicé un recorrido de círculos alrededor del tipi caminando muy lentamente entre el público y cargando en mi espalda esta “mochila” de piedras. En un punto determinado arrojo estos pesos y los voy arrastrando por el suelo hasta soltarlos delante del tipi. Este habitáculo de tela actuó simbólicamente como refugio al que me retiraba, mientras se proyectaba la video-creación del ritual, del mismo modo que muchas tribus realizaban sus rituales de iniciación en una choza oscura especialmente creada para ellos.

Al finalizar la proyección salgo muy cuidadosamente de este espacio y realizo unos movimientos de respiración: aire que al inhalarlo me purifica, y que exhalado me permite vaciarme de lo que me contamina; movimientos de brazos que van del cielo a la tierra para cargarme de energía. A continuación quemo con velas las medias que portaban en su interior las piedras, una ruptura simbólica de cadenas, y me libero de lo que me pesa.

Vuelvo al camino de círculos para apagar cada una de las velas que marcan el recorrido anteriormente realizado, muy lentamente me despido de ese trance personal. El ritual se termina, yo estoy liberada, cargada de energía y mi alma ya puede descansar. Miro al público, de uno en uno, y me voy del espacio.

El residuo que queda de esta acción son las piedras y los trozos de media quemados, además del olor de las velas apagadas que inunda el ambiente. Pero el ritual no terminaba realmente ahí: al día siguiente regresé a la playa “Amorosa” a devolver las piedras que había tomado prestadas para este acontecimiento, le di las gracias y me bañé en su mar para completar mi proceso curativo.

Tiempo después, cuando veo los videos de mis performances, puedo observar que mis acciones están generando un camino personal. Que no son solamente proyectos artísticos sino proyectos vitales que están marcando el recorrido de mi ser, una evolución, una transformación, un caminar, y admiro el poder que tienen dentro de mí.

Y es que es la performance, y no otro medio artístico, la que me permite conocer mi esencia verdadera y realizar estos viajes iniciáticos que en el directo de la acción me transforman y me trasladan a otro plano, me envuelven en un estado más profundo completamente conectada con mi interior y con lo que estoy haciendo. En definitiva, me hacen sentirme más viva que nunca.

Es una unión de arte-vida o vida-arte que vuela desde lo más real de mí misma: mi alma.

Vuelos del alma, la performance como viaje iniciático

Para visualizar mi conferencia “Vuelos del alma, la performance como viaje iniciático”

Para visualizar la web de LiveSpeaking (www.livespeaking.es)
Artículo en la revista Diseño Interior, Interiorismo, arquitectura y diseño
Artículo en la revista Diseño Interior, Interiorismo, arquitectura y diseño

Palpar la sugerencia
Maider Bilbao

Entre las nuevas generaciones vascas de creadores destaca por su fuerza imaginativa y su belleza lírica el trabajo de Maider Bilbao (Bilbao, 1977). Esta joven artista estudió Bellas Artes en esta ciudad, posteriormente en Bristol, y ha participado en diversas exposiciones en España e Inglaterra. Se le podía definir como una artista multidisciplinar de vanguardia posmoderna, ya que combina la fotografía, la instalación, el vídeo, el performance y la manipulación digital.

Su concepción visual y vital recuerda la obra del brasileño Ernesto Neto, del que extrae la idea de los objetos orgánicos y las instalaciones penetrables. Su reciente exposición en la Fundación Bilbao Arte "De cuando me convertí en una crisálida" ha causado un gran impacto por la fuerza poética de sus imágenes.

A través de la continua proyección de fotografías en dos grandes pantallas, presenta una estructura bioforma de tul elástico transparente que envuelve al espectador en un espacio orgánico semiuterino, donde comienza a germinar la vida. En esta serie de "flashbacks" proyectados, la estructura se sitúa en un bosque, donde una figura femenina a modo de crisálida muestra su corporeidad en una concepción telúrica. Las siluetas se humanizan y deshumanizan como presagios del mundo animal.

Varias de estas fotografías se presentan sobre cajas de luz y se pueden utilizar como elementos de decoración tanto en lugares de ocio como en salas de espera.

Artículo en la revista Diseño Interior, Interiorismo, arquitectura y diseño
Portada de la revista SIC de arte y gastronomía
Portada de la revista SIC de arte y gastronomía (nª4)
Portada de la revista SIC de arte y gastronomía
Fotografía en la revista SIC de arte y gastronomía (nº3)
Portada de la revista SIC de arte y gastronomía
Fotografía editorial de la revista SIC de arte y gastronomía (nª4)
Portada de la revista SIC de arte y gastronomía
Portada de la revista UK Aldizkaria
Portada de la revista UK Aldizkaria
Portada de la revista UK Aldizkaria
Texto escrito por el crítico de arte Xabier Sáenz de Gorbea sobre mi arte
Texto escrito por el crítico de arte Xabier Sáenz de Gorbea sobre mi arte

Acciones catárticas
Xabier Sáenz de Gorbea

El cuerpo es el protagonista en la obra. Maider Bilbao (1977) utiliza su figura y lleva a cabo un tránsito entre la performance, la fotografía, el vídeo y la instalación que permite interactuar al público. La propia anatomía está explícita y también manifiesta las sensaciones y emociones que evocan lo que sucede.

Una visión que llega hasta los orígenes de un ser humano que se muestra al desnudo e incorpora movimientos cuya metamorfosis alude a misterios y hurga en instancias psíquicas. Sentimientos profundos muy emotivos que obligan a interiorizar y reflexionar. Uno puede introducirse, ver lo que hay dentro, experimentar con las imágenes, ser visto desde fuera e incluso mirar hacia el exterior.

Trascender a los gestos para penetrar en lo oculto, es el sentido de una determinación que es personal. Su propio yo se convierte en el hilo conductor y lo patentiza en títulos como "De cuando me convertí en una crisálida" (2004). Una serie de fotografías y cajas de luz que captan la acción de la autora en medio de un bosque.

Busca el refugio, un modo de percibir y también de mirar, que transita entre lo interno y lo externo, lo humano y lo animal. Una búsqueda de sí en pos del conocimiento y la extrema conciencia de la sensibilización.

La obra te envuelve sensualmente por medio de una tela elástica que es una piel cuyo tenso biomorfismo no sólo provoca sutilezas visuales sino que evoca fragilidad y misterio. Una membrana en transformación que se amolda a las pulsiones, los deseos y las necesidades. El despertar de lo próximo y el aliento de lo oculto se manifiestan como estructura habitada que permite el crecimiento y el disfrute sensorial.

Otras obras han sido realizadas a caballo entre Bilbao y Nueva York. Es el caso de las escenas y la vídeo proyección "Animal spirit" (2007), una prolongación de sí misma por medio de las creencias mágicas de los nativos americanos. El devenir de la relación de la autora con el águila, animal sagrado cuyas imágenes acompañan a la instalación. Entre lo real y lo simbólico, una conducción a través de una conexión con el sentido telúrico del lugar. El tránsito de identidades buscadas y justificadas. La fuerte carga de lo que se presiente.

La observación se convierte en un ritual cargado de signos. Como para Joseph Beuys (1921-1986), el arte es un vehículo que abre la conciencia, un viaje iniciático que se expande hacia los demás. Las obras de Maider Bilbao interrogan al observador, hacen que se cuestione el presente a partir del poso oculto de significaciones que vienen del pasado. Un desafío que despierta los sentidos y abre puertas a lo desconocido.

Entrar en el mundo interior es penetrar en un mundo inquietante que se sumerge en los márgenes e interrumpe en las fuentes del conocimiento. Unas descargas psíquicas que exorcizan y son el inicio de una catarsis liberadora.

Texto escrito por el crítico de arte Xabier Sáenz de Gorbea sobre mi arte